lunes, 22 de abril de 2013

MATILDE ASENSI



Desde pequeña quería ser escritora y aunque no comenzó a publicar a una edad temprana, lleva escribiendo "toda la vida". Muy aficionada a la lectura desde su infancia, "algunas de sus compañeras del colegio Teresianas de Alicante todavía recuerdan que, a veces, sacrificaba el recreo para quedarse leyendo en el aula".
Estudió periodismo en la Universidad Autónoma de Barcelona. Trabajó durante tres años en los informativos de Radio Alicante-SER, después pasó a Radio Nacional de España (RNE) como responsable de los informativos locales y provinciales, ejerciendo simultáneamente como corresponsal de la agencia EFE, y colaborando en los diarios provinciales La Verdad e Información.
En 1991, después de comprender que el periodismo le quitaba el tiempo que necesitaba para escribir ficción, se presentó a una plaza de administrativa en el Servicio Valenciano de Salud, para tener un horario que le permitiera dedicarse a su verdadera vocación.
Publicó su primera novela, El salón de ámbar, a los 37 años, y desde entonces ha venido sacando un libro cada año o año por medio. El éxito la ha acompañado: sus obras, que han ganado numerosos lectores y premios, han sido traducidas a 15 idiomas.

Su cuarta novela, El origen perdido (2003), generó polémica; el historiador y periodista argentino Pablo Cingolani se lamentó en 2005 que Asensi no hubiera citado sus investigaciones como una de las fuentes del libro y después acusó a la autora de plagio, particularmente de los resultados de las expediciones al Madidi que dirigió y en las que participó el antropólogo y escritor Álvaro Díez Astete (quien, a su vez, escribió una carta abierta a Asensi en la que protestaba por las tergiversaciones que, según él, hizo ella de declaraciones suyas). 

Carlos Reyés, de la Editorial Planeta, mostró su perplejidad ante las acusaciones de Cingolani y después de comparar los materiales del argentino con el capítulo IV de la novela de Asensi, consideró que no había plagio alguno y que ni siquiera veía un eventual derecho de cita. A pesar de la conclusión a la que llegó Reyés, el 8 de septiembre de 2005 la Cámara de Diputados de Bolivia, país donde se desarrolla la mayor parte de la trama de la novela, aprobó "una declaración en la que acusa a la autora de haber «violado los más elementales derechos de propiedad de Bolivia y los derechos de autor de los miembros de la Expedición Madadi»" y considera que la respuesta de Reyés fue dada "en términos agravantes para la dignidad nacional". Al año siguiente, la justicia boliviana citó a declarar en La Paz a Asensi y Reyés, después de que Cingolani y Díez Astete, "que figura en la novela con su nombre y apellidos reales como un personaje más de la obra", hubieran interpuesto ante los tribunales la demanda correspondiente.

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